divendres, 7 d’octubre de 2011

Nadie podrá detener la paz en Euskal Herria

Los que sufrimos en nuestras vidas por la acción del terrorismo en general (también del de ETA) y somos gentes de izquierdas y de paz estamos decepcionados con la sentencia "Bateragune". La falta de estadistas con visión política e histórica en el estado español es deprimente.

Una vez más la justicia española se equivoca y pretende hacernos creer, que quienes han sido los responsables de iniciar un proceso, que pretende poner punto y final a la violencia de ETA, pertenecen a esa organización.

Injusta ejemplaridad, la que pretende ofrecernos la justicia española al condenar a personas por intentar que el mundo de la izquierda abertzale avance hacia nuevas posiciones políticas alejadas de la violencia. Ayer noche, conocíamos la filtración, no nos lo podíamos creer, mande un tuit al amigo, Paul Rios, Coordinador de Lokarri y, me respondió: "ánimo, que esto no hay quien lo pare"; me animó. Pues creo que somos centenares de miles de personas las que pensamos lo mismo. Pero esta situación me causa una tristeza enorme, seguí el juicio, estaba claro que estas personas actuaban políticamente por su propia voluntad y eran los otros los que debían obedecerles, pues ellos eranlos representantes de las bases de la izquierda abertzale y no al revés. Por eso, que la Audiencia Nacional condene a diez años de prisión a Arnaldo Otegi y Rafa Díez; y a ocho años a Sonia Jacinto, Miren Zabaleta y Arkaitz Rodríguez me resulta inconcebible. Me fui a dormir sabiendo que esa seria la condena, pero esperando, como con, Puig Antich, equivocarme.

Todos y todas nos preguntamos que pretenden con estas condenas. Unos dicen que es mostrar claramente la fuerza del estado español, de sus instituciones y su capacidad represiva para evitar cualquier “veleidad” independentista. Desvaríos, que dirían en intereconomía, que están apareciendo con fuerza extrema y, a cada actuación represiva del estado se acrecientan más, en dos naciones que forman hoy parte de España. Las dos españas del 2011, la que que acepta su pertenencia al estado español y que está dispuesta a todo, con tal de evitar que se puedan ejercer derechos democráticos en ningún territorio del estado. Y la que ya no acepta de buen grado su pertenencia a España, pero que además está en un proceso de debate de como conseguir la independencia. Es decir Catalunya y Euskal Herria. 

Otra posición, es la que afirma que esta sentencia es simplemente, una acumulación de fuerza de cara a un proceso de paz que se presenta como inevitable y que contará con el apoyo o la intervención de agentes internacionales y de estados como el irlandés, el sudafricano e incluso los EEUU.  Y por último, una más sencilla, que dice, que lo que se pretende es detener el proceso de paz generando contradicciones en la coalición electoral Bildu y en las bases de la izquierda abertzale ­–estas organizaciones y sus representantes legales e institucionales son continuamente puestos en tela de juicio, vigilados y perseguidos con saña desde los medios de propaganda del capital españolistas– para que vuelvan a posiciones políticas ya superadas. Precisamente por la actividad política realizada por los hoy condenados a diez años de cárcel por la Audiencia Nacional Española.
Los que sufrimos en nuestras vidas por la acción del terrorismo en general (también del de ETA) y somos gentes de izquierdas y de paz estamos decepcionados. Vemos, como este proceso que nos animó en su momento y que resultó frustrado en Barajas, por una acción terrorista de la organización armada y por la inacción del estado español, está siendo ahora nuevamente torpedeado por fuerzas que no sabemos que objetivo persiguen y en beneficio de quien. Se nos dirá, que la justicia no tiene está sometida a la influencia política, eso como bien sabemos las gentes civilizadas y con cierto nivel de formación no es del todo cierto, por decirlo suavemente. No haremos ahora la lista de agravios, ya nos conocemos todos en este estado español. Necesitamos la paz, necesitamos salir de la crisis económica y, que los trabajadores y trabajadoras puedan vivir en dignidad, no otra cosa.

Quiero resaltar que condenar al ostracismo a los artífices del proceso de transformación de la izquierda abertzale va a ser imposible. ¿Cuántas veces han dado por muerta y liquidada a esa parte substancial del pueblo vasco? Unos líderes caen, otros emergen, pero de ninguno de ellos se olvida la sociedad vasca, y no solamente la abertzale, sino, la que entiende que es un derecho inalienable el decidir su futuro, sea este dentro del estado español o de forma independiente. 

Estamos en un nuevo escenario internacional, ya no es tan fácil mantener los “errores judiciales”. El caso Egunkaria lo demostró. La justicia y el estado español tuvieron que reconocer su error y admitir que ni eran, ni colaboraban con ninguna organización terrorista. Claro el daño ya estaba hecho. Pero no pasa nada, bueno si, otra dosis de sufrimiento para personas inocentes y para un pueblo digno, pero ya está en marcha Berria.

La altura de miras de la izquierda vasca ha quedado claramente reflejada en los impresionantes resultados de la coalición BILDU y, eso fue posible, gracias a estos dirigentes de la izquierda abertzale y a otros que imaginamos que también pueden acabar en la cárcel. Ese castigo, no va a poner en peligro la paz ni la normalización política. Y sino estoy equivocado, creo que será contraproducente para la estrategia del estado español. Arnaldo Otegi es un líder político querido por todo su pueblo, un estadista que ha llevado al independentismo de izquierdas a las cotas de poder más grandes de toda su historia. Así que esté o no en la prisión, su figura no va a dejar de ejercer una influencia positiva en el proceso paz como, ayer mismo lo decía en su cuenta de twitter. Pero lo que es más interesante es que se va a convertir, de hecho ya lo es entre las fuerzas de izquierdas europeas, en un nuevo Nelson Mandela.

Los ciudadanos del estado español lo que demandamos a los gobiernos es que solucionen los problemas, ya queda claro que una parte muy importante de la sociedad cree que estos no lo hacen (movimiento del 15M), y en éste caso o como en el de la crisis económica. Es más, lo que hacen es claramente contrario a cualquier salida justa, democrática y que beneficie a la mayoría de los ciudadanos.

No se fíen mucho, el pueblo aguanta hasta que deja de hacerlo. Si el estado no responde a las expectativas creadas en la sociedad, puede sufrir una derrota democrática pero que a diferencia de la que pueden sufrir las organizaciones populares, esta puede acabar con su desaparición. 

La salida a los conflictos en un mundo civilizado debe ser: la negociación entre las partes enfrentadas (la paz se hace con los enemigos), el reconocimiento del daño causado, la indemnización y el reconocimiento publico para todas las victimas y, como objetivo final, la reconciliación. En eso, es en lo que trabajaban los condenados y en eso van a seguir, no tengo la menor duda y, lo harán, junto a centenares de miles de personas que creemos que la paz es el camino.

Manel Márquez en Twitter manelmarquez    


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